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CONVENIO COLECTIVO

Convenio Colectivo de Trabajo

EL NUEVO CONVENIO COLECTIVO DE TRABAJO PARA LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA NACIONAL: LA OPCIÓN POR LA AUTONOMÍA Por el Dr. Matías CREMONTE

I.- Introducción

El 1° de marzo de 2006 se publicó en el Boletín Oficial el Decreto N° 214/06 - de fecha 27.02.06 - que declara homologado el nuevo Convenio Colectivo de Trabajo para la Administración Pública Nacional, en reemplazo de su predecesor, que había sido homologado mediante el Decreto 66/99.

Varios aspectos del mismo merecen ser comentados y analizados, incluso sólo desde la óptica del Derecho Colectivo del Trabajo, comenzando, por ejemplo, por la participación plena de las dos organizaciones sindicales con personería gremial en su negociación y firma.

No obstante ello, el presente trabajo se propone abordar sólo algunos aspectos referidos al Derecho Colectivo de Trabajo, sin animó de profundizarlos sino más bien de enunciarlos, aunque reconociendo que la perspectiva desde la que se aborda el tema puede impulsar un debate acerca de las características de la negociación colectiva que comúnmente no es materia de análisis: la disponibilidad colectiva de derechos colectivos.

En efecto la partes signatarias del nuevo CCT para la Administración Pública Nacional han dispuesto el tratamiento autónomo de una serie de temas que habitualmente son materia de regulación heterónoma.

Por supuesto el origen de esta peculiaridad debe buscarse a su vez en otras particularidades que hicieron que el Derecho Colectivo del Trabajo en el ámbito del sector público muchas veces transitara por carriles diferentes a los acostumbrados para las relaciones laborales en el sector privado.

La existencia de pluralidad sindical indudablemente en su característica más especial, razón por la cual es tratada en un punto específico de este trabajo, a pesar de no ser una novedad derivaba del nuevo CCT.

Pero probablemente también algunas de sus particularidades deriven de su tardío reconocimiento formal dentro de las relaciones colectivas del trabajo en general, lo que además redundó en un tratamiento especial y diferenciado dentro del derecho positivo.

Es cierto que prácticamente desde el comienzo del reconocimiento estatal del derecho a la sindicalización, los trabajadores del estado no han sufrido discriminaciones ni en este sentido, ni en cuanto a la aplicación de las diferentes normas reguladoras de las asociaciones sindicales; Sin embargo, no ocurrió lo mismo con el derecho a la negociación colectiva.

En efecto mientras los trabajadores privados obtuvieron el reconocimiento formal a la negociación colectiva en el año 1953 (Ley 14.250), para los trabajadores del Estado el reconocimiento de este derecho fue muy posterior, y todavía hoy no está plenamente garantizado.

En el año 1978 la Organización Internacional del Trabajo (O.I.T) adoptó el Convenio N° 151 - conjuntamente con la Recomendación N° 159 - "Sobre las relaciones de trabajo en la Administración Pública", convenio que fue ratificado por nuestro país en 1987.

Luego de ello, en el año 1992 y casi cuarenta años después de sancionada la Ley 14.250, los trabajadores del Estado Nacional obtuvieron su ley de negociación colectiva -Ley 24.185, a la que le siguieron una serie de normas provinciales en igual sentido.

Sin embargo el primer convenio colectivo de trabajo para los trabajadores de la Administración Pública Nacional entró en vigencia en 1999 y es además uno de los pocos ámbitos de la administración estatal que cuenta con convenio colectivo, ya que la mayoría de los estados provinciales, aún los que han reconocido formalmente el derecho a la negociación colectiva de sus trabajadores, no han suscripto convenciones colectivas.

No obstante ello - o tal vez justamente por ello - la negociación de un convenio colectivo de trabajo para la administración pública constituye un hecho trascendente, y no sólo en el ámbito de nuestro país, sino teniendo en cuenta también el desarrollo de este tipo de negociación colectiva en el mundo.

Y en este caso debe adicionársele que en el nuevo CCT las organizaciones sindicales y la representación del Estado-empleador han dispuesto autónomamente derechos coletivos.

A ello nos vamos a referir, más precisamente a dos temas que consideramos centrales del Derecho Colectivo de Trabajo en general, no sólo del sector público. Se rata de la representación directa y los conflictos colectivos. Sin embargo, antes de abordar concretamente estos dos temas, como ya lo adelantáramos, creemos que dada esta particularidad - no tan conocida ni estudiada por cierto - consistente en la pluralidad de entidades sindicales coexistiendo y ejerciendo pacíficamente derechos colectivos en un mismo ámbito personal y territorial, consideramos necesario efectuar un breve comentario al respecto.

II Pluralidad Sindical en la Administración Pública.

En efecto, tan cierto como que el denominado modelo sindical argentino de sindicato único por rama de actividad responde a lo que en un momento histórico determinado el movimiento obrero adoptó como modo de organización, es que en el ámbito de la Administración Pública los trabajadores optaron por la pluralidad sindical, o lo que también se denominó coexistencia de entidades sindicales con personería gremial.

La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) fundada en 1925, con personería gremial N° 2, y la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), fundada en 1948, con personería gremial N° 95, son organizaciones sindicales de primer grado, con ámbito de actuación personal sobre todos los trabajadores de la administración pública nacional, provincial o municipal, y territorial en toda la República Argentina.

Ambas organizaciones coexisten en el mismo ámbito: cada una elige sus delegados - es decir, por cada sector del Estado existen dos organismos de representación directa, sean comisiones o juntas internas, a ambas organizaciones el empleador les retiene la cuota sindical (art. 38 de la Ley 23.551), ambas son titulares de conflictos colectivos - en ocasiones en forma conjunta, otras por separado-, ambas ejercen la representación colectiva de los trabajadores del Estado (art. 31 inc. a) de la Ley 23.551), y las dos participan de la negociación colectiva, obviamente, de un mismo convenio colectivo. En determinados sectores u organismos nacionales, así como administraciones provinciales o municipales, coexisten más de dos sindicatos con personería gremial. El sistema de negociación colectiva para la administración pública nacional prevé la articulación de un convenio marco o general con convenios sectoriales, en cuyas comisiones negociadoras se incorporan, además de los sindicatos nacionales las entidades sindicales con personería gremial en el sector. Es decir, el convenio colectivo general lo suscribieron ATE y UPCN por la parte sindical, pero para la negociación de cada convenio colectivo sectorial - articulado con el general - se incorpora a la parte el sindicato con personería gremial que actúe en ese ámbito.

Asimismo existen organismos públicos (ANSES, PAMI) en los que se han firmado convenios colectivos de trabajo en el marco de la Ley 14.250 y a pesar de no preverlo esta norma, se ha respetado la pluralidad sindical en la parte trabajadora.

Es decir en lo referido a la negociación colectiva se ha aceptado sin demasiados sobresaltos la pluralidad sindical por la que los trabajadores de la administración pública optaron

CONOCIENDO EL NUEVO CONVENIO COLECTIVO DE TRABAJO El nuevo Convenio Colectivo Trabajo recientemente homologado por el Decreto 214/2006 el 27 de febrero de 2006, tiene una historia tal vez no conocida por todos, esta serie de notas intentara rescatar esa historia en primer término, para luego interiorizar a los compañeros sobre cuales son los alcances y objetivos que traza la negociación colectiva, intentando explicar las comisiones, institutos, derechos y obligaciones derivadas de él, para que de una vez por todas se logre una socialización del conocimiento hasta ahora limitado a unos pocos:

Un poco de historia: El primer Convenio Colectivo de Trabajo o la complicidad para vaciar la Administración Pública Nacional.

En el marco de las reformas estructurales que comenzaron a implementarse a fines de la década del 80 centralmente durante de década de los 90, la Asociación de Trabajadores de Estado (ATE) bregó permanentemente por la instrumentación de Convenciones Colectivas para el sector público. En ese camino tuvo un papel central nuestro compañero, el entonces Secretario General de Ate Capital y Diputado de la Nación, Germán Abdala. Por su tesón, su empuje y sus ideas acerca del rol central que el Estado debía jugar en el ordenamiento social y en el campo de las relaciones laborales, es que llevó adelante hasta su aprobación, la denominada “Ley Abdala”, aprobando la instrumentación de Convenciones Colectivas para la Administración Pública Nacional, en el texto de la Ley 24.185, que además innova en materia de pluralidad sindical, colocando un hito contra el modelo de unicato practicado durante décadas donde la representación por rama o actividad era ostentada por un solo sindicato. A la hora de ser reglamentada dicha Ley, lo cual se hizo a través del Decreto 447/93 firmado durante el gobierno menemista, se vulneró el espíritu originario de la Ley y se quiso acotar la voluntad de los trabajadores a que esta fuera representada por el voto del sindicato con mayor número de afiliados. Es bueno recordar hoy en una coyuntura más favorable a la de aquella época que durante las reformas del Estado de la década del 90, nos vimos enmarcados en una lucha por garantizar la democratización del Estado, pero la hegemonía del Gobierno de aquella época en absoluta coincidencia con sindicatos cómplices en el desmantelamiento del Estado, generó la caída de los puestos de trabajo y los despidos compulsivos, lo que llevo a ATE a una franca oposición al articulado convencional que estaba aprobado, ya que contenía cláusulas de flexibilización laboral, precarización del empleo público y recorte de los derechos de los trabajadores, como por ejemplo, la prohibición encubierta del derecho de huelga. Ese convenio homologado por el Decreto 66/99, tras el acuerdo entre el por aquel entonces al igual que hoy “Gremio oficialista” y Menem sin participación de los trabajadores, no tuvo en cinco años mayor nivel de incidencia, no discutió salarios, no pudo resolver los conflictos, ni resolvió las formas precarias de empleo en el Estado. El 4 de marzo de 2004 en Asamblea General de Afiliados, luego de analizar y caracterizar la nueva etapa del país y vista la necesidad de abrir canales de participación resolvimos incorporarnos a la negociación colectiva de la Administración Pública Nacional. De este modo podríamos cumplir con el mandato del Plebiscito de 1998, donde 30.000 compañeros trabajadores votaron el rechazo al Convenio Colectivo de Trabajo (Dto.66/99). Con ese mandato los paritarios de ATE trabajaron denodadamente durante un año y medio para concretar las modificaciones que nos habíamos propuesto para llegar a un nuevo CCT para la Administración Pública Nacional. Este convenio mejoró sustancialmente al anterior, sin ser aun el ideal al que aspiráramos. La tarea fue ardua pero los objetivos y el compromiso, en situaciones muchas veces adversas, finalmente se plasmaron en el nuevo convenio firmado el 29 de diciembre del 2005. Algunas de las mejoras que podemos sintetizar son el crecimiento de los trabajadores involucrados que de casi 40.000 hoy superan los 90.000, la inclusión de los trabajadores contratados mediante la Ley de Empleo, la adecuación a las condiciones más favorables de esa Ley, en relación a estabilidad y polifuncionalidad, y la previsión de apertura de 35 convenios señoriales. Con el orgullo de saber que transitamos una nueva etapa con nuestros principios y convicciones históricos, conscientes que esto es sencillamente una herramienta, que podrá ser útil y hasta formidable en tanto y en cuanto no perdamos de vista que de lo que no podemos prescindir para participar en los paritarios es de la Organización, la lucha, la correlación de fuerza y fundamentalmente de respetar los mandatos de nuestros compañeros. Por eso, Sí creemos que es justo plantear que:

“CON ATE SE CAMBIO EL CONVENIO COLECTIVO”

ATE UN GREMIO QUE NO TRANSA, NI TRAICIONA


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